Weekly Wisdom, EBG International

¿Qué debes saber?

La mayoría de las personas tiene dificultades para cubrir los costos financieros relacionados con acontecimientos graves de la vida, como la muerte o una enfermedad prolongada.

Es por esto que los seguros son un componente clave de un buen plan financiero.

Los seguros son una forma de transferir la carga financiera de los imprevistos de ti mismo a los demás.

Pagas una cantidad relativamente pequeña a cambio de la tranquilidad de que, si algo sale mal, tú o tus seres queridos recibirán una suma mucho mayor justo cuando más se necesita.

A pesar de su sencillez e importancia, los seguros a menudo se pasan por alto hasta que un evento importante en tu vida – como el nacimiento de un hijo o una tragedia que afecte a un amigo cercano o un familiar – de repente te hace prestarle atención.

Los costos de demorar pueden ser significativos…

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¿Por qué debe importarte?

Ninguno de nosotros nace con una fecha de caducidad establecida. No sabes cuándo llegará tu momento, o si una enfermedad grave te afectará. Lo mejor que puedes hacer es prepararte para lo inesperado y luego seguir disfrutando de tu vida.

Los costos de demorar asegurarse son tres:

Aumento del costo: Las primas de seguro suben cuanto mayor eres, porque el riesgo de que te ocurra algo aumenta con la edad. Asegurarte con una prima más baja mientras eres joven puede ahorrarte mucho dinero a largo plazo.

No estás asegurado: El mayor peligro es no estar asegurado o estar insuficientemente asegurado cuando ocurre un desastre. Si ocurre algo malo, tú o tu familia podrían enfrentarse a una situación económica devastadora.

Enfermedades preexistentes: A medida que envejeces, aumentan las probabilidades de desarrollar problemas de salud. Las enfermedades preexistentes pueden dar lugar a primas más altas, exclusiones de la cobertura o incluso que no permitan asegurarte.

Aquellos que han tenido la desgracia de tener que hacer uso de una póliza de seguro expresan una profunda gratitud por el salvavidas que le proporcionó a su familia, aliviando las preocupaciones financieras durante los momentos más angustiantes.

Y si tienes la suerte de nunca tener que hacer uso de tu seguro, siéntete tranquilo sabiendo que estás sano y puedes seguir disfrutando de la vida.

Esa paz mental no tiene precio.