¿Qué debes saber?
Imagínate que posees 4 activos, cada uno con un valor diferente.
Uno vale $3 millones,
Otro vale $750.000,
Un tercero está valorado en $100.000,
Y el último vale $50.000.
¿Cuál crees que es el activo más importante para asegurar y proteger?
Es probable que hayas elegido el activo de $3 millones como el más importante para asegurar, y tendrías razón. La verdad alarmante es que muchas personas hacen lo contrario: aseguran sus activos de menor valor, pero pasan por alto el más importante de todos.
Esto es lo que representan las cifras:
$50.000 = Tu auto
$100.000 = Tus pertenencias
$750.000 = Tu casa (hipoteca)
$3 millones = Tus futuros ingresos
¿Por qué debe importarte?
Si todavía estás en edad de trabajar, es probable que tus ingresos futuros sean tu mayor activo. Esto representa el dinero que ganarás durante el resto de tu vida profesional, incluyendo tu salario, bonificaciones, compensación en acciones y otros beneficios financieros.
Por ejemplo, si ganas $150.000 al año, tus ingresos ajustados por inflación durante los próximos 15 años ascenderán a unos $2,8 millones.
Ahora, imagínate que esos ingresos desaparecieran repentinamente: ¿qué pasaría?
¿Cómo reemplazarían tu familia tus ingresos?
¿Podrían permitirse la vida que llevan hoy?
¿Tendrían tus hijos las mismas oportunidades?
No es agradable pensar en enfermedades graves ni en la muerte, pero es necesario. No lo dejes al azar ni des por hecho que tu cobertura actual es suficiente.




