A veces puede parecer que el mundo está desbordado de malas noticias. Enciendes la televisión, revisas tu celular o lees los titulares, y enseguida aparecen historias de agitación política, incertidumbre económica o conflictos globales.
No es una sorpresa que los inversionistas a menudo se sientan inquietos.
Si bien muchas de estas noticias son preocupantes en el plano humano, cuando se trata sobre invertir la historia ofrece un mensaje alentador. Durante el último siglo, los mercados globales de renta variable han generado rendimientos muy por encima de la inflación para quienes mantuvieron sus inversiones. A pesar de guerras, recesiones, pandemias y crisis políticas, la creatividad y el ingenio humano han impulsado un crecimiento sostenido, como lo muestra el gráfico de los últimos 100 años a continuación:
Para ser un inversionista exitoso, mantener una visión saludable de optimismo es fundamental.
Los mercados no están libres de retrocesos a corto plazo, pero el capitalismo ha demostrado ser sorprendentemente resiliente. Al proveer capital, los inversionistas impulsan la innovación, el emprendimiento y el crecimiento. A cambio, participan de la riqueza que se crea cuando las empresas resuelven problemas reales.
El argumento a favor del optimismo está sólidamente respaldado por la historia económica. El progreso y la capacidad de innovación han superado una y otra vez las crisis del momento. Basta pensar en los avances de la ciencia médica, que han extendido la esperanza de vida, o en las innovaciones tecnológicas que han transformado la manera en que vivimos y trabajamos. El progreso no termina aquí; el pasado muestra que nos esperan avances aún más grandes.
Cuando se trata de invertir a largo plazo, la historia nos recuerda que el vaso, en efecto, siempre está medio lleno.




