¿Qué debes saber?
Llegar a la jubilación no significa el final de tu camino de inversión, sino el comienzo de una nueva etapa en la que empiezas a retirar de tu fondo en lugar de seguir aportando.
La planificación financiera para la jubilación tradicionalmente implicaba alejarse de las inversiones en acciones y trasladarse a activos de menor rentabilidad, como depósitos bancarios y bonos una vez que dejabas de trabajar, con el objetivo de minimizar la volatilidad y “proteger” el valor acumulado.
Sin embargo, esta forma de pensar ha quedado obsoleta. Surgió en una época en la que la mayoría de las personas se jubilaban a los 65 años, la expectativa de vida era más corta y las pensiones estatales cubrían la mayor parte de las necesidades en la jubilación.
En ese entonces, las pensiones personales y las inversiones solían representar solo una fracción del ingreso en la jubilación.
Hoy el panorama es muy distinto:
1. Las personas viven más – un adulto de 65 años tiene una alta probabilidad de vivir hasta bien entrados los 90.
2. Cada vez es más común jubilarse temprano, lo que crea una “tercera etapa” aún más larga.
3. Los beneficios estatales se están reduciendo, por lo que los ahorros e inversiones personales deben asumir un papel mucho más importante.
Todo esto significa que tu dinero debe seguir trabajando con fuerza durante toda tu jubilación.
Cambiarte a inversiones de bajo rendimiento y baja volatilidad al acercarte a la jubilación puede parecer la opción “segura”, pero en realidad suele implicar mayores riesgos.
Muchos jubilados hoy vivirán 30 años o más después de dejar de trabajar. En un horizonte tan largo, la inflación puede afectar seriamente el valor de tu dinero.
Alejarse de inversiones de crecimiento prácticamente garantiza la erosión de tus fondos de pensión, reduciendo tu ingreso, limitando tu estilo de vida y restringiendo el futuro que tanto te esforzaste en construir.
Si bien es prudente mantener dinero disponible para cubrir gastos a corto plazo, la mayoría de tus ahorros no serán necesarios hasta dentro de 10, 20 o incluso 30 años. Esos fondos deben invertirse pensando en ese plazo, de lo contrario corres el riesgo de quedarte sin dinero antes de quedarte sin vida.




