Weekly Wisdom, EBG International
¿Qué debes saber? 

Durante más de una década, la inflación se mantuvo baja en todo el mundo. Tanto los inversionistas como los consumidores se acostumbraron a precios estables, con poca preocupación por el impacto que la inflación pudiera tener en el poder adquisitivo. La inflación era lo suficientemente baja para que muchos se olvidaran de los efectos a largo plazo del aumento de precios.

Sin embargo, a comienzos del 2021, la inflación se disparó debido a una combinación de factores: amplia emisión de dinero por parte de los gobiernos, interrupciones en la cadena de suministro a causa del COVID-19 y conflictos mundiales. Para finales del 2022 la inflación alcanzó niveles que mucha gente nunca había visto en su vida adulta. Esta fuerte subida de la inflación nos recordó a todos que los precios pueden subir -y suben- rápidamente, dejando a la gente con menos poder adquisitivo.

Durante casi tres años, los consumidores tuvieron que ajustar sus hábitos de gasto para hacer frente a costos de vida considerablemente más elevados. Hacer presupuestos se hizo más difícil ya que había que pagar más por los bienes y servicios cotidianos. Si bien la inflación ha empezado a descender, los daños son duraderos. Los precios se han ajustado permanentemente al alza, y no volverán a los niveles anteriores incluso cuando la inflación se normalice.

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¿Por qué debe importarte? 

A pesar de que la inflación ya no alcanza los niveles extremos del 2022, es imprescindible comprender que las subidas de precios de los últimos años han llegado para quedarse. Aunque la inflación se desacelere, los precios no volverán mágicamente a ser lo que eran antes. Las cicatrices de la inflación reciente son permanentes, y la nueva base de referencia para los precios es más alta. Esto significa que todos los inversionistas y consumidores necesitan pensar detenidamente en cómo gastarán y ahorrarán su dinero en el futuro.

En primer lugar, considera tus hábitos de consumo personal. ¿Están verdaderamente alineadas las cosas en las que gastas dinero con lo que te aporta felicidad y sentido, o hay margen para recortar? Vivir dentro de tus posibilidades siempre ha sido una piedra angular de la independencia financiera, y ahora es más importante aún ya que la inflación ha disparado el costo de los gastos cotidianos.

En segundo lugar, revisa tus supuestos acerca de la inflación cuando planifiques el futuro. ¿Tu plan financiero toma en consideración la inflación, o confías en la idea de que la inflación seguirá siendo baja?

Por último, considera cuáles son los activos de inversión más adecuados para salvaguardar tu patrimonio del impacto erosivo de la inflación. La verdadera definición del dinero es su poder adquisitivo lo que nuestro dinero puede comprar realmente. Para conservarlo, es esencial centrarse en inversiones que puedan superar constantemente a la inflación a lo largo del tiempo o, de lo contrario, prepararse para un estilo de vida más modesto en el futuro.

Históricamente, las acciones mundiales han sido una de las herramientas más fiables en este sentido, pues ha proporcionado fuertes rendimientos que ayudan a compensar los efectos de la inflación a largo plazo. Las empresas bien gestionadas se adaptan a las presiones inflacionarias subiendo los precios o mejorando su eficiencia, asegurando que su valor crezca con el tiempo. A largo plazo, este crecimiento normalmente supera a la inflación, preservando y mejorando el poder adquisitivo de los inversionistas.

Pese a que la inflación es un enemigo formidable, no es invencible. Podemos ayudarte a tomar las decisiones de compensación adecuadas, ajustar tu estrategia según sea necesario y asegurar que tu cartera siga posicionada para combatir los efectos de la inflación.